La Canci??n Cubana

La Canci??n Cubana
Carlos M. de CespedesG??nero cantable. Sus or??genes se han ubicado en la tonadilla esc??nica espa??ola, las arias de ??pera italiana, la canci??n napolitana, el lied alem??n, el vals lento, la romanza francesa y en formas musicales espa??olas como polos, tiranas y boleros. Debe tenerse en cuenta que, como ocurre en toda formaci??n hist??rica, existen dos tipos de «canci??n»: la culta y la popular. La primera se mantiene en est??ndares m??s elaborados en cuanto a m??sica y texto, y la segunda se mueve en zonas m??s simples, aunque no por esto menos valiosas.En sus inicios, a principios del siglo XIX, como anota??Argeliers Le??n, la canci??n elaborada en Cuba pose??a «giro mel??dico retorcido con giros ornamentales a la manera de grupetos y apoyaturas y textos alambicados que transcurr??an entre im??genes oscuras y enigm??ticas».

Se trata en muchas ocasiones de imitaciones locales de formas europeas o formas europeas puras, que en algunos casos estaba enmarcadas «dentro del sentimiento libertario desde mediados» del siglo XIX …»con canciones amorosas, tiernas, id??licas, que simb??licamente tomaban una palma, un sinsonte o una muchacha de la ciudad de Bayamo […] novia de todos los cubanos patriotas […] con una melod??a m??s fluida»…que «se cantaba a dos voces por terceras y sextas y con dos guitarras se obtuvo el medio adecuado para acompa??arse.

El d??o de voces y guitarras prevaleci?? alcanzando algunos notoriedad». (Argeliers Le??n, «M??sica folkl??rica cubana».La Habana, 1964). Se ha considerado que en lugar canciones «cubanas», se trataba m??s bien de canciones «creadas en Cuba» por criollos de cierta posici??n, a veces opuestos al poder colonial espa??ol, que en definitiva manten??an el mismo lenguaje musical y literario de la metr??poli. No solo la burgues??a criolla, sino creadores e int??rpretes populares, an??nimos en ocasiones, tomaban el molde musical que flotaba en el ambiente.

En canciones como «La Corina» (an??nima), «La bayamesa» (C??spedes, Fornaris y Castillo) y a??n en «Es el amor la mitad de la vida» -Jos?? Mar??n Varona, en su zarzuela «El Brujo-, el comp??s empleado es la ternario del 3 x .4. La esencia criolla se percib??a en peque??os detalles y en cierta sensualidad tropical en el ambiente mel??dico, pero sobre todo en los temas utilizados.»Es muy raro que una de estas romanzas sentimentales ofrezca el menor car??cter local en cuanto a ritmo y melod??a», apunta Carpentier.

«Si hoy podemos hallar un cierto acento cubano a la melod??a de «La Bayamesa», es por un proceso de valoraci??n retroactiva. Es decir : como el tipo de melod??a ha creado un g??nero, multiplicando sus expresiones en el dominio de la canci??n criolla, habituados a la presencia del g??nero, hallamos cubanidad en el tipo inicial, que solo es reflejo, en realidad, de lo que se cantaba en los salones europeos de la ??poca» («La m??sica en Cuba», 1979, pags. 125-126)

La cubanidad se concretaba en los temas utilizados, m??s que en la m??sica que apoyaba esos temas. En la segunda mitad del Siglo XIX, con los cantadores de trova tradicional de??Santiago de Cuba??y otras ciudades??Pepe S??nchez,??Sindo Garay,Alberto Villal??n,??Manuel Corona,??Rosendo Ruiz, entre otros, es que la canci??n -ya en medida binaria- se va cubanizando y perdiendo su sabor europeo, apoyada en una tradici??n s??lida, unificados los elementos distintivos e innovadores, hasta hoy.

L??gicamente, no pod??a haber canci??n cubana sin que primero, o al mismo tiempo, hubiera Cuba. Se mantiene igualmente un tipo de canci??n m??s elaborada, y cierto repertorio de los autores antes mencionados ha llegado al sal??n de conciertos, al igual que obras de autores como??Ernesto Lecuona

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